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Guillain Barré

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Cuándo nuestros músculos no responden


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¿Qué es el síndrome de Guillain Barré?


Es una polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria aguda, es una inflamación que se produce en el sistema nervioso periférico.

Es también conocida como Polineuritis idiopática aguda; Polineuropatía inflamatoria aguda; Polineuritis infecciosa; ó Síndrome de Guillain-Barré-Landry.

Este es un trastorno autoinmune (el sistema de defensa del cuerpo se ataca a sí mismo).  Lo que sucede es que ataca la mielina, que es la capa aislante que recubre los nervios, produciendo que estos no puedan enviar las señales de forma eficaz, los músculos pierden su capacidad de responder a las órdenes del cerebro y éste recibe menos señales sensoriales del resto del cuerpo.

El resultado es la incapacidad de sentir calor, dolor y otras sensaciones, además de paralizar progresivamente varios músculos del cuerpo.

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Causas

Se desconoce cuál es la causa exacta que desencadena el sindrome de Guillain Barré.
El síndrome se puede presentar a cualquier edad, pero es más común en personas de ambos sexos entre las edades de 30 y 50 años.

Con frecuencia aparece tras una enfermedad infecciosa, de 1 a 3 semanas después de infecciones de las vías respiratorias superiores, vacunaciones, infecciones gastrointestinales, y virales. Se puede presentar en procesos tales como:


Signos y síntomas

  • Debilidad rápida y progresiva (en un período de 2 a 8 días).

  • Debilidad Simétrica.

  • Afecta primeramente las extremidades inferiores, seguido de las superiores y la musculatura respiratoria (Parálisis ascendente).

  • Parestesias y entumecimiento de las extremidades.

  • Dolor en piernas, brazos y/o manos.

  • Disminución o pérdida sensitiva.

  • Dificultad para respirar y también para deglutir.

  • Afección de los pares craneales especialmente el nervio facial.

  • Reflejos tendinosos disminuidos o pueden estar no presentes al inicio de la enfermedad.

  • Falta de coordinación y movimientos torpes.

  • Visión borrosa

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Tratamiento

No existe una cura específica para este síndrome. Sin embargo se utilizan tratamientos para disminuir la gravedad de los síntomas, tratar las complicaciones y acelerar el proceso de recuperación.

Cuando los síntomas son muy graves, el paciente necesitará ir al hospital para recibir  la asistencia respiratoria, el tratamiento adecuado y fisioterapia.

Se utilizan métodos tales como la plasmaféresis, la cual retira anticuerpos, sacando sangre del cuerpo normalmente del brazo, bombeándola a una máquina que le extrae los anticuerpos y que luego se envía nuevamente al cuerpo.

La terapia con inmunoglobulina intravenosa es otro tratamiento que reduce la gravedad y duración de los síntomas. En este caso, las inmunoglobulinas se agregan a la sangre en grandes cantidades, bloqueando los anticuerpos que causan inflamación. Este método es mucho más fácil de administrar, por ende es el comúnmente usado.

El dolor se trata con narcóticos y antiinflamatorios. Se utilizan también anticoagulantes como prevención de coágulos mientras el paciente se encuentre encamado.

El posicionamiento adecuado del cuerpo y el uso de una sonda de alimentación se utilizan para prevenir el ahogamiento durante las comidas, en caso de que los músculos de la deglución estén débiles.

Es probable que si el paciente presenta dificultad respiratoria, deba utilizar un respirador o un ventilador mecánico. Además de terapia respiratoria.

La parte más crítica del tratamiento consiste en mantener el cuerpo del paciente funcionando durante la recuperación del sistema nervioso. Por esto se requiere muchas veces colocar al paciente un monitor del ritmo cardíaco u otras máquinas que ayudan a la función corporal. La necesidad de esta maquinaria compleja es una de las razones por la que los pacientes con síndrome de Guillain-Barré son tratados usualmente en los hospitales, a menudo en la sala de cuidados intensivos. Ya que allí los médicos podrán detectar y tratar cualquier problema que surja en el paciente.


Fisioterapia


Para la etapa de estadía en el hospital se recomienda:

  • Controlar la postura: Evitar posiciones viciosas y retracciones, asegurarse de que cada parte del cuerpo tiene la posición idónea. Realizar cambios de posición para evita la aparición de úlceras. Ubicar al paciente en una ligera posición declive, esto con el fin de evitar problemas tromboembólicos.

  • Realizar movilizaciones pasivas de todas las articulaciones.

  • Termoterapia para relajar y aliviar dolor. Así como para mantener la temperatura en el paciente.

  • Masajes descontracturante y antiálgico, circulatorios (retorno venoso).

  • Fisioterapia Respiratoria: Supervisión de los músculos respiratorios y prevención de la obstrucción bronquial. Si el paciente se encuentra con respirador entonces debe ensayar algunos minutos de respiración libre. También realizar respiración asistida ejecutando presiones manuales sobre el tórax en las espiraciones para tratar de despertar el influjo nervioso.

*Es importante tomar en cuenta que se debe trabajar con el paciente tiempos fraccionados de corta duración ya que este se encuentra débil. Además recuerde estar realizando regularmente una evaluación motora, respiratoria y sensitiva.

Para la etapa de regresión o recuperación:

  • Continuar con los cuidados de la primera etapa; a partir del momento en que aparecen los primeros signos de mejoría se debe iniciar con la reeducación.

  • Movilización  de todas las articulaciones, primero con ejercicios pasivos, activo asistidos, luego activa y finalmente activa con resistencia.

  • Hidroterapia. Algunos estudios han demostrado que el trabajo en agua en pacientes con este síndrome, han funcionado de manera muy efectiva, acortando incluso el tiempo de recuperación.

  • Trabajar el cambio de posición de sentado a de pie, luego carga de peso corporal y reeducación progresiva para la marcha.

  • A nivel respiratorio: Después de retirado el respirador trabajar ejercicios activos para los abdominales, del diafragma y de los intercostales.

  • Por último reeducación funcional: Reeducación propioceptiva, recuperación de la prensión y afinamiento de gestos y reincorporación a las actividades de la vida diaria.

La recuperación de una persona que ha sufrido el síndrome de Guillain Barré exige paciencia, ya que la recuperación puede prolongarse de meses hasta años, y en algunos casos el progreso es lento. Lo importante es efectuar todo lo que se encuentre al alcance, cumplir con la fisioterapia y realizar el mayor esfuerzo posible.

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